Cuando el machismo se reinventa con algoritmos

En los últimos años han proliferado términos que, aunque puedan parecer modas lingüísticas o etiquetas pasajeras, nombran realidades muy concretas y profundamente peligrosas: manosfera, machosfera, fachosfera, incels, red pill, MGTOW.

No son palabras inocuas ni debates teóricos de internet. Son ecosistemas digitales donde se organiza, se legitima y se expande el odio contra las mujeres, el feminismo y cualquier avance en derechos humanos.

Desde Somos Más consideramos imprescindible poner nombre a estas estructuras, analizarlas críticamente y explicar cómo afectan de manera directa a la vida, la seguridad y la salud mental de las mujeres, especialmente de las más jóvenes.

Porque lo que ocurre en foros, canales de vídeo o redes sociales no se queda en internet: se traduce en violencia simbólica, acoso, violencia sexual, violencia vicaria y, en los casos más extremos, asesinatos.

¿Qué es la manosfera?

La manosfera (del inglés manosphere) es un término paraguas que agrupa comunidades digitales formadas mayoritariamente por hombres que comparten una narrativa común: la idea de que los hombres son víctimas del feminismo, de las mujeres y de una supuesta conspiración social que les ha arrebatado su lugar “natural” de poder.

Dentro de la manosfera conviven diferentes subgrupos, con discursos que van desde el victimismo hasta la apología explícita de la violencia:

  • Incels (involuntary celibates): hombres que culpan a las mujeres de no mantener relaciones sexuales con ellos y que construyen un discurso de odio profundamente deshumanizador.
  • Red Pill: comunidades que afirman haber “despertado” a la “verdad” de que las mujeres manipulan a los hombres.
  • MGTOW (Men Going Their Own Way): hombres que dicen retirarse de las relaciones con mujeres, pero mantienen un discurso constante de desprecio hacia ellas.
  • PUA (Pick Up Artists): promotores de técnicas de manipulación emocional y sexual.

La manosfera no es un espacio de apoyo emocional masculino sano. Es, en realidad, una fábrica de resentimiento donde la frustración individual se canaliza hacia el odio colectivo.

Machosfera: el machismo de siempre, con estética digital

Si la manosfera es el concepto global, la machosfera es su traducción cultural y social en contextos como el español. Aquí el discurso se adapta al lenguaje local, pero mantiene la misma estructura:

  • Negación de la violencia machista
  • Ridiculización de las mujeres feministas
  • Blanqueamiento del control, los celos y la dominación
  • Ataque sistemático a las políticas de igualdad

La machosfera se alimenta de memes, vídeos virales, discursos pseudo-humorísticos y falsas estadísticas. Su fuerza no está en la coherencia argumental, sino en la repetición constante y en su capacidad para presentarse como “sentido común”.

No gritan “odio a las mujeres”. Dicen:

  • “Ya no se puede ser hombre”
  • “Las denuncias falsas arruinan vidas”
  • “El feminismo ha ido demasiado lejos”

Frases que parecen moderadas, pero que sostienen el mismo sistema de violencia.

Fachosfera: cuando el machismo se alía con la ultraderecha

La fachosfera es el punto de intersección entre la manosfera y los discursos de extrema derecha. Aquí el odio a las mujeres se entrelaza con el racismo, la LGTBIfobia, el negacionismo climático y el autoritarismo.

En este espacio:

  • El feminismo se presenta como una “ideología totalitaria”.
  • La igualdad se describe como una amenaza a la nación y a la familia.
  • La violencia machista se relativiza o se niega directamente.

La fachosfera no busca debatir. Busca radicalizar, captar a jóvenes varones a través de mensajes simples, emocionales y profundamente reaccionarios.

Las mujeres, especialmente las feministas, se convierten en enemigas políticas.

¿Por qué estos espacios son tan peligrosos?

Porque normalizan la deshumanización de las mujeres

Porque convierten el rechazo, la frustración o el fracaso personal en una justificación para el odio.

Porque legitiman la violencia simbólica y, en algunos casos, la violencia física.

Numerosos agresores machistas han consumido durante años contenidos de la manosfera. No como una causa única, pero sí como un refuerzo ideológico que valida su conducta y elimina cualquier atisbo de responsabilidad personal.

Además, estos discursos:

  • Alimentan el acoso digital a mujeres activistas, periodistas y sobrevivientes.
  • Refuerzan la culpabilización de las víctimas.
  • Dificultan la denuncia y el acceso a la protección institucional.

Impacto directo en mujeres y niñas

Las consecuencias no son abstractas. Son cotidianas y devastadoras:

  1. Violencia digital

Las mujeres reciben insultos, amenazas de violación, campañas de desprestigio y doxing. Todo ello con una impunidad alarmante.

  1. Aislamiento y autocensura

Muchas mujeres abandonan espacios públicos digitales por miedo. Callan. Se retiran. Desaparecen del debate.

  1. Normalización del control

Los discursos de la machosfera refuerzan ideas peligrosas sobre celos, posesión y control como pruebas de amor.

  1. Impacto en adolescentes

Chicos jóvenes consumen estos contenidos sin herramientas críticas. Chicas jóvenes interiorizan la misoginia como algo “normal”.

El papel de las plataformas digitales

Las grandes plataformas como YouTube, TikTok o X no son neutrales.
Sus algoritmos premian el contenido polarizante, amplifican discursos de odio y tardan en actuar frente a la violencia machista digital.

Mientras tanto, las mujeres denuncian, bloquean, se protegen… solas.

No es libertad de expresión, es violencia estructural

Uno de los argumentos más repetidos es que estos discursos están protegidos por la libertad de expresión. Pero el odio organizado no es opinión.
Cuando un discurso:

  • Deshumaniza a un colectivo
  • Incita al desprecio o la violencia
  • Refuerza desigualdades estructurales

No estamos ante una opinión, sino ante una forma de violencia política y social.

¿Qué podemos y debemos hacer?

Desde Somos Más lo decimos con claridad: mirar hacia otro lado no es una opción.

A nivel institucional

  • Reconocer la violencia digital machista como violencia de género.
  • Formar a profesionales en detección de radicalización misógina.
  • Exigir responsabilidad a las plataformas.

A nivel educativo

  • Educación afectivo-sexual feminista desde edades tempranas.
  • Alfabetización digital crítica.
  • Trabajo específico con chicos y hombres jóvenes.

A nivel social

  • No blanquear discursos machistas “moderados”.
  • Apoyar públicamente a las mujeres que sufren acoso.
  • Romper el silencio.

Nombrar para combatir

La manosfera, la machosfera y la fachosfera no son exageraciones feministas. Son estructuras reales de odio, adaptadas al siglo XXI, con consecuencias directas sobre la vida de las mujeres.

Nombrarlas es el primer paso. Combatirlas, una responsabilidad colectiva.

Porque no es una guerra cultural. Es una cuestión de derechos humanos.
Y de vidas.

Si sufres violencia digital o machista, no estás sola. Desde Somos Más ofrecemos acompañamiento, información y apoyo seguro.
No es tu culpa.