Zaragoza ha dado, por fin, un paso necesario en la lucha contra la violencia machista: ha firmado su adhesión al Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén) y ha dispuesto la formación de nueve agentes de la Policía Local como unidad especializada en este ámbito.
Este hito responde a una demanda histórica de entidades, profesionales y movimiento feminista, que han señalado desde hace años la necesidad de reforzar los mecanismos de detección, seguimiento y protección de las personas víctimas de violencia de género.
En palabras de responsables públicos, esta adhesión busca coordinar recursos, agilizar respuestas y articular un seguimiento más eficaz de los casos de riesgo.
¿Qué es VioGén y por qué importa?
El sistema VioGén es una herramienta de coordinación policial que:
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Permite compartir información entre fuerzas y cuerpos de seguridad.
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Evalúa el nivel de riesgo de las víctimas mediante indicadores estandarizados.
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Establece protocolos de actuación en función del nivel de riesgo.
A priori, contar con un marco compartido que permita “no perder” a las víctimas entre administraciones y cuerpos policiales es una mejora imprescindible. La formación de agentes especializados se presenta como una medida para reforzar esta capacidad operativa y asegurar una respuesta más técnica y sensible al contexto de violencia machista.
Pero aquí no termina la historia
Desde Somos Más valoramos positivamente cualquier avance que ponga el foco en la protección de las mujeres. Sin embargo, un dato clave no puede perderse de vista: ni los sistemas ni los protocolos protegen por sí solos.
La adhesión a VioGén y la creación de unidades especializadas son necesarios. Pero no garantizan por sí mismos:
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La prevención real de la violencia machista.
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El acceso eficaz y seguro de todas las mujeres a recursos de protección.
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La intervención con enfoque de género y derechos humanos en cada caso.
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La coordinación efectiva con recursos sociales, sanitarios, psicológicos y comunitarios.
La violencia machista es un fenómeno complejo que no se reduce a cifras ni a algoritmos de riesgo. La protección exige profesionales formados, sí, pero también sistemas evaluados de forma independiente, recursos suficientes, accesibilidad a la justicia, y políticas públicas que vayan más allá de la policía para integrar un enfoque integral.
Los datos y la realidad lo confirman
Estudios y estadísticas repetidas en contextos nacionales e internacionales muestran que incluso con herramientas como VioGén en marcha, persisten barreras como:
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Subregistro de casos reales.
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Dificultad de acceso a refugios y apoyos sociales.
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Brechas en la formación continua del personal que atiende a víctimas.
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Capacitación desigual entre distintas administraciones y territorios.
Es decir: que exista un sistema no implica que funcione en todos los casos, ni que coloque a la superviviente en el centro.
La formación de agentes: una pieza del rompecabezas
La especialización policial es, sin duda, positiva. Que agentes locales reciban formación específica en violencia machista:
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Puede mejorar la identificación de situaciones de riesgo.
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Puede promover una respuesta más humanizada y técnicamente adecuada.
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Puede facilitar mayor coordinación con otros recursos institucionales.
Pero no es la panacea. La formación debe ser continua, evaluada con perspectiva feminista y acompañada de apoyos sociales, psicológicos y jurídicos que realmente sostengan a las mujeres que deciden denunciar.
Conclusión: el avance es real, pero la lucha es más amplia
La adhesión de Zaragoza a VioGén y la creación de una unidad policial especializada son pasos relevantes. Pero no pueden leerse como la solución definitiva a un problema estructural, cultural y profundo como es la violencia de género.
Las herramientas importan. La coordinación importa. La formación importa.
Pero nadie se protege a sí misma si el sistema no da la mano fuera de las cifras y los protocolos.
En la lucha contra la violencia machista, las políticas públicas deben poner a las mujeres en el centro —con sus derechos, diversidad y autonomía— y comprometer recursos, estructuras y evaluaciones que no queden en meros avances formales.
Porque ninguna medida es suficiente si las supervivientes siguen llegando tarde.
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